Santo Domingo.- Los ciudadanos de cualquier nación siempre tienen la necesidad y el derecho a estar bien informados.
En cada país, igualmente, sus habitantes sensatos, amantes de la libertad y del respeto al cumplimiento de las reglas, exigen y velan porque haya una verdadera aplicación de la justicia y que sus tribunales actúen en consecuencia.
Pero llama mucho la atención como cada día es frecuente el interés de tratar de ventilar casos judiciales en los medios de comunicación, generalmente antes de que los abogados suban a los estrados a exponer ante un juez sus argumentos jurídicos.
Obviamente no hablo del periodista que cumple con la responsabilidad para su medio de cubrir las incidencias de un juicio, entre banquillos, salones calurosos, maratónicas exposiciones y el subir y bajar de escaleras. No.
Todo un alud de informaciones se procura difundir por periódicos, radio, televisión y por toda la diversidad e inmediatez que permiten la red de la Internet.
Es como si se persiguieran sentencias condenatorias en la opinión pública para de esta manera, por medio del impacto mediático, tratar de incidir en la población con los propósitos de determinado interés.
Todos estamos claros del rol llamado a cumplir tanto por la prensa como por los tribunales de justicia.
Y es de sobrado conocimiento de que un periodismo responsable y serio lo que persigue es la equidad y rechaza las injusticias. De la justicia no creo necesario abundar porque es el espacio natural y de ley donde se decide la culpabilidad o no de un imputado.
Es muy diferente exponer un caso judicial frente a un juez que ante un periodista, pero todo dependerá del móvil que se persigue, y de cuan usted sienta que tiene la razón o no, que amerite de ayuda extra judicial.
Una cosa es que alguien sienta que se hayan vulnerados sus derechos y tras agotarse todas las instancias de la justicia denuncien en la prensa su desacuerdo con la decisión final.
Incluso, el periodismo investigativo o cotidiano debe ser un guardián cuando informa a la población y exige justicia sobre casos de interés nacional, sobre todo escándalos de corrupción, violaciones sexuales, asesinatos atroces y crimen organizado producto del narcotráfico que ciertamente escandalizan a la sociedad.
El sentido común y la prudencia marcarán las pautas para que un ejercicio periodístico sin cortapisas y en pleno uso de su derecho no afecte los procesos judiciales hasta que haya conclusiones.
Hasta ahí vamos bien. En ocasiones, se busca dilucidar algunos casos en los medios de comunicación como una avanzada en la batalla hacia los tribunales.
Utilizar los medios de comunicación masivos para defender un fin.
Uno de los ángulos de estas discusiones tiene su base en que la población receptora de los medios de comunicación podría disponerse e inclinarse al enfoque que le den los medios de comunicación a un determinado tema.
Es muy grave cuando todo esto sucede, sobre todo, cuando los defendidos son los que han manchado y dañado buenos hijos de la sociedad, o sus ondas expansivas atentan contra todo el conglomerado.
Este tema desde ya dará mucho de qué hablar porque en algunos sectores emanan intereses que tratarán de hacer valer sus puntos de vistas, por lo que hay que estar atentos.
Fernando Quiroz