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A Propósito del Caballero de la Armadura Oxidada
Una Obra escrita por ROBERT FISHER
Entre otras cosas el caballero comienza aprendiendo que la vida deja de ser amarga cuando empieza a aceptar las cosas como son. El caballero en su lucha por ser reconocido, querido y respetado, se fue alejando de si mismo, cuando en realidad no era más que la necesidad que tenía de ser aceptado por los demás. Mientras el caballero pensaba que estaba dando lo mejor de sí, realmente lo que había hecho era descuidar lo verdaderamente importante, que era el amor a su familia, habiendo puesto una barrera entre él, su esposa y su hijo.
En el fondo su verdadera armadura era espiritual. Una armadura que la gran mayoría de los seres humanos siempre llevamos puesta por temor al mundo, a herir y ser heridos, una armadura que llevamos fijada a nuestro cuerpo.
Muchas veces buscando ser aceptados actuamos de manera equivocada, escondiendo con nuestra armadura nuestro verdadero “yo interior”, cuando lo que debemos hacer es actuar conforme a nuestros verdaderos sentimientos.
También es importante aprender que debemos cuidarnos nosotros primero para poder cuidar a los demás.
Aprender a dar de sí mismo es un regalo maravilloso y es un don, pero ese don debe ser aceptado por las personas que nos rodean, de lo contrario se convertiría en una carga para los demás y una lucha interna para nosotros mismos.
Seremos más felices en la medida en la cual aceptemos los acontecimientos de la vida como son, tal como lo es la vida misma, sin esperar que las cosas sean exactamente de la manera que queremos.
Los seres humanos no nacemos con armadura, somos nosotros mismos que nos la ponemos debido a nuestros temores, limitando con esto, nuestro verdadero potencial como ser humano a causa de nuestra armadura mental, espiritual y emocional.
Los seres humanos debemos dejar aflorar nuestros sentimientos y emociones y mostrar nuestra verdadera cara.
El Castillo del Silencio
Conocerse a sí mismo en el silencio, aquí descubre que siempre tuvo miedo de estar solo, a medida que vamos conociéndonos a nosotros mismos se nos abrirán puertas que antes no pedíamos mirar y que ocultamente necesitábamos tanto.
El caballero había perdido su vida hablando de lo que hizo y de lo que hará sin vivir el presente y el hoy, nunca había escuchado a nadie, ni siquiera la hermosa naturaleza que le rodeaba, ignorando y sin escuchar las palabras de su esposa cuando expresaba su tristeza como una manera de ocultar e ignorar su propia tristeza bajo su armadura.
En muchas ocasiones nosotros los seres humanos nos creamos nuestra propia coraza, para proteger nuestros sentimientos, para no darle cabida a que nadie nos lastime.
Cuando aprendemos a conocernos nosotros mismos podemos conocer y comprender los sentimientos de los demás; siendo parte de la otra persona comprendemos sus sentimientos, pudiendo llorar por esa persona, sonreir por es persona, y por nosotros mismos.
El Castillo del Conocimiento
Luego del silencio, el caballero pasa al castillo del conocimiento.
El silencio es para uno mismo, a fin de permitirnos interiorizar en nuestra propia alma, pero el conocimiento es para todos.
El conocimiento es la luz que iluminará nuestro camino. “Habéis confundido la necesidad con el amor”.
Esta idea es importante, porque muchas veces somos los causantes de las reacciones de los demás contra nosotros, y por otra parte porque cuando caminamos con luz propia nos sentimos personas auténticas y que no necesitamos de una luz artificial para hacernos notar como triunfadores.
En muchas ocasiones escudamos nuestras propias fallas y temores, justificándonos y echándoles la culpa a los demás.
Cuando las personas no se aman a sí mismos, necesitan el amor y la aceptación de los demás.
Sólo podemos amar a los otros, en la medida que nos amamos a nosotros mismos.
El Castillo de la Voluntad y la Osadía
Este fue el último castillo al que el caballero llegó, el de la voluntad y la osadía, después de su recorrido en la verdad de lo que era su vida y la verdadera armadura que lo ataba, en el silencio, donde éste se conoció a sí mismo permitiendo conocer y amar a los demás.
En el mismo ámbito, conoció el verdadero valor que tenía como ser humano y
el amor a su esposa, reconociendo que no tan solo la amaba, sino que también la necesitaba y que esta necesidad muchas veces la confundió con el amor.
Tal y como comprendió el caballero, la armadura que la vida tiene está compuesta por caminos fáciles que nos llevan a la destrucción, pero también existen caminos difíciles que debemos recorrer si finalmente queremos alcanzar nuestras metas.
El autor plantea además que la vida es un laberinto y hay que saber andar en el, pero sobre todo recorrerlo con mucha precaución para no perderse en el camino hacia la salida. Muchas veces optamos por e camino fácil y no medimos las consecuencias de nuestros actos destruyéndonos como seres humanos.
Cuando el amor al prójimo se interconecta con la naturaleza humana, entonces la maldad queda descontinuada.
Ser personas perseverantes, porque la persona perseverante triunfa y consigue su objetivo.
La Fidelidad o Nuestra Meta Final
En la parte final del recorrido, el caballero antes de llegar a la cima encontró una inscripción que decía: “Aunque este universo poseo, nada poseo, pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a la conocido” no sabía lo que quería decir y consideraba que era muy injusto, ya que no podía pensar estando él, colgado de una roca. Entonces comprendió que tenía que liberarse totalmente.
En el recorrido de la vida nos vamos a encontrar muchas dificultades y piedras en el camino, lo que el escritor define como “El Dragón del Miedo y la Duda”, el cual está en nuestra mente, y sólo con nuestra voluntad y osadía podemos destruirlo y continuar hacia delante, luchando sin dejarnos vencer, convencidos de que podemos llegar a la cima de la montaña, con perseverancia. Levantarnos cuantas veces caemos con valentía y optimismo, y permitirnos llegar a la cima de la verdad.
Cuando encontramos la verdad de nuestra vida, aceptándonos en la manera que somos, sabiendo que cada persona fabrica su destino con sus pasos, que debemos amar sin egoísmo, y dar sin esperar que hagan lo mismo, damos nuestro primer paso. No podemos esperar que el mundo nos sonría si queremos llorar y viceversa, porque no todos vivimos el mismo momento en nuestras vidas, no nos manifestamos de la misma manera.
Aplicando estos conceptos en nuestra vida seremos personas realmente felices y con una vida plena.
También, que no siempre tenemos que guiarnos por lo que los demás piensen sobre nosotros. Tenemos que tener confianza en nosotros mismos, sabiendo que somos seres de luz, con virtudes que Dios nos regaló y que nos hacen dignos por naturaleza propia de dar y recibir amor.
La paciencia es un árbol amargo que da frutos muy dulces. Todo aquel que obra con paciencia, tarde o temprano es gratificado.
Recomendación
Este libro sirve de gran ayuda ya que nos enseña con sutil sentido del humor, que debemos liberarnos de las barreras que nos impiden amarnos y conocernos a nosotros mismos para poder ser capaces de dar y recibir amor en abundancia.
Lo recomiendo porque es una lectura que proyecta mucha paz, quietud en lo más profundo de nuestro interior, ya que nos conecta con nuestro propio yo interno, el cual tenemos todos y cada uno de los seres humanos. Según la secuencia de su lectura vamos descubriendo nuestras virtudes y nuestros defectos como persona. Llegando al punto de reconocernos a nosotros mismos, tal cual realmente somos, y mejorando los aspectos necesarios de nuestra manera de ser, incrementando así nuestra calidad humana, nuestro desarrollo personal y nuestras relaciones humanas.